Antes de redactar un chiste hay que concretar cuál será el tema del chiste. Cualquier tema es válido. Lo importante es que a tí te interese y tengas una opinión formada al respecto.
Todo chiste sigue una estructura, como si fuera una oración gramatical. En este caso, la estructura del chiste es: premisa – desarrollo – remate. En la premisa y el desarrollo no es neceario ser gracioso. El chiste estará en el remate.
En la premisa y el desarrollo has de exponer qué te ocurre con respecto ese tema. Ha de captar el interés desde el primer momento. Y en cómo lo cuentas y qué digas estará la clave para saber si captas la atención del público o lo pierdes – desconectan de ti -. En el desarrollo se explica el motivo. Por qué tenemos esa opinión formada.
Y por último, el remate. Lo más importante de un chiste y, quizá, lo más dificil de formular.
Un remate mal contando o un mal remate puede hundir tu chiste.
El remate es la parte graciosa del chiste. Ha de sorprender. Decir algo que el público no se espera.